domingo, 27 de marzo de 2011

Muros que derribar

Destruir es un ansia vacía de objetivos.  Es un extremo que impone con ira la necesidad de que desaparezcan las cosas. El cemento que resta plasticidad a tus neuronas lo esparce la misma mano que sueña ahogar gritos en sangre. Un sueño que resta tiempo a los pasos hacia delante. Porque te encuentras un muro. Porque evitas la realidad. 

Los ojos que no miran al frente se nublan con la fuerza centrípeta de la lógica y el hormigón. Los trozos de espejos rotos distorsionan lo que eres. Tu fin se queda en el medio y tus extremos sin su mitad. 

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