sábado, 26 de marzo de 2011

Entre las palabras y lo que dicen

Zenón te metería a centrifugar en la lavadora si tu persona y tal aparato hubieran convergido en su mismo tiempo. Y tus extremos serán homogéneos como homogénea es la presencia de tropiezos al andar. 

El cristal de tu armamento lógico es como un muro en el medio que, sin saberlo, ya buscas. Tus palabras, ladrillos en círculos. Tu perspectiva, dura como el cemento. Como el engaño que, dibujado sobre el espejo, escribes al mundo con tus palabras sin corazón. 

El espejo a demoler no está fuera. Adivina dónde está el engaño, también.

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