Algunas historias comienzan por el principio. Otras por el final. Por indecisión, economía o por empezar tocando cojones, esta historia comenzará por la mitad. Porque el medio es un punto que nadie quiere. Porque todos fabricamos el sandwich sobre el pan. Porque entre uno mismo y su reflejo hay una línea que nadie encuentra, con la que todo el mundo teme tropezar.
Comencemos por el medio. Destrozando espejos.
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